
Una de las escenas memorables es el momento en que la chica corta un pedazo de fierro para ponérselo como pene al cadaver y poder ser penetrada por este. Todo esto acompañado por una banda musical increíble. Esta escena se cortó de varias versiones.
No se si su director Jörg Buttgereit se habrá dado cuenta de la genialidad que logró con esta cinta, porque ninguna de sus otras películas han alcanzado esta profundidad. Ni siquiera la secuela Nekromantik 2, que no es tan buena como la primera parte.
Nekromantik es una genialidad. Una obra de arte mayor. Tal vez demasiado adelantada para nuestros tiempos. Prohibida en varios países y recortada en varias versiones. Algún día tal vez se reconozca su valor.
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